Cascajares y el chef José Andrés unen gastronomía y solidaridad para ayudar al renacer del Valle del Tiétar

Cuando el fuego lo cambia todo, todavía queda la posibilidad de volver a empezar. Cascajares, el chef José Andrés y la Diputación de Ávila han unido sus fuerzas para impulsar una nueva edición de ‘Ave Fénix’, la iniciativa solidaria que convierte la gastronomía en una herramienta para ayudar a recuperar territorios afectados por los incendios.

En esta ocasión, el proyecto dirigirá su mirada hacia el Valle del Tiétar, una de las zonas más castigadas este verano por las llamas en la provincia de Ávila. El incendio obligó a evacuar preventivamente diferentes localidades y llegó a afectar directamente a decenas de miles de personas. Las primeras estimaciones situaron la superficie quemada entre 13.000 y 15.000 hectáreas cuando el fuego todavía permanecía activo.

‘Ave Fénix’ renace para convertir en acción el cariño, la solidaridad y la voluntad de ayudar. Lo hace a través de un producto profundamente vinculado a esta tierra, los cochinillos de Cascajares, elaboradas a partir de cerdos criados en la provincia de Ávila.

La propuesta establece que, por cada medio cochinillo vendido, se destinarán recursos a la plantación de un árbol en el territorio afectado. La suma de estas aportaciones permitirá desarrollar, en coordinación con la Diputación de Ávila y los responsables técnicos del proyecto, una actuación destinada a favorecer la recuperación del paisaje y a devolver esperanza a las localidades que han sufrido las consecuencias del incendio. El objetivo es reforestar con la plantación de árboles en algunas de las zonas afectadas por los incendios de este pasado verano. Esta actuación es similar a la ya desarrollada por Cascajares en la sierra zamorana de la culebra, en 2023, donde se puso en marcha por primera vez la iniciativa del Bosque Cascajares.

Pero el verdadero significado de la iniciativa va más allá de plantar árboles. Cada cochinillo representa una historia que comienza en Ávila, recorre su medio rural y regresa al territorio convertida en una oportunidad para ayudar a que la vida vuelva a abrirse camino. Es una forma de recordar que la recuperación de una zona afectada por el fuego también depende de mantener la actividad, apoyar a sus productores, proteger su paisaje y acompañar a quienes construyen allí su futuro.

Del fuego puede volver a nacer vida

Cascajares conoce bien las consecuencias de un incendio. El 26 de enero de 2023, las llamas destruyeron por completo su fábrica de Dueñas, en Palencia. La compañía perdió en unas horas el trabajo de casi 30 años, pero mantuvo unido a su equipo y fue capaz de recuperar la producción en un tiempo extraordinariamente breve.

De aquella experiencia nació la primera edición de ‘Ave Fénix’, impulsada junto a José Andrés para agradecer el apoyo recibido y trasladar esa solidaridad a la Sierra de la Culebra, devastada por los incendios de 2022. Una receta especial de pularda permitió financiar la creación del denominado ‘Bosque Cascajares’, concebido para reunir alrededor de 30.000 árboles en el entorno zamorano.

Ahora, el espíritu de aquella iniciativa encuentra continuidad en Ávila. La pularda de la primera edición da paso a los medios cochinillos de Cascajares, pero permanece intacta la idea que dio origen al proyecto: quien ha sufrido el fuego comprende que reconstruir exige mucho más que reparar los daños visibles. Hace falta tiempo, confianza y la certeza de que nadie tendrá que afrontar la recuperación en soledad. «Sabemos lo que significa ver cómo el fuego amenaza en unas horas todo lo que se ha construido durante años. También sabemos que, después de las llamas, el apoyo de los demás puede transformar la incertidumbre en fuerza para volver a empezar. El proyecto ‘Ave Fénix’ y el Bosque Cascajares es nuestra forma de acompañar al Valle del Tiétar y de devolver una parte de la solidaridad que nosotros recibimos cuando más la necesitábamos», ha señalado Alfonso Jiménez Rodríguez-Vila, presidente de Cascajares.

José Andrés, nuevamente junto a quienes necesitan ayuda

El proyecto vuelve a contar con la implicación de José Andrés, cuya trayectoria está estrechamente ligada a la ayuda a las comunidades afectadas por catástrofes y emergencias. El chef ya fue la cara visible de la primera iniciativa, destinada a apoyar a Zamora. Durante su visita a la Sierra de la Culebra, defendió la capacidad del proyecto para llevar esperanza a la población y movilizar a empresas y entidades dispuestas a contribuir a la recuperación de los territorios afectados.

Su nueva participación refuerza la dimensión humana de una iniciativa que busca sumar voluntades alrededor del Valle del Tiétar. Su presencia aporta, además, continuidad al relato de ‘Ave Fénix’ y recuerda que la solidaridad no termina cuando desaparecen las llamas de los informativos. Es precisamente entonces cuando comienza la etapa más larga, la de recuperar los espacios naturales, reactivar la economía y ayudar a que los habitantes puedan seguir vinculados a su territorio.

Un compromiso compartido con Ávila

La Diputación de Ávila es un aliado para conectar la iniciativa con las necesidades reales de las zonas afectadas y garantizar que la actuación se integre en los planes de recuperación del territorio. La institución provincial ya ha impulsado acciones para apoyar la recuperación económica y turística de las comarcas afectadas por los incendios. Entre ellas la campaña #QuedaMuchaÁvila, que anima a visitar los municipios, consumir en sus negocios y contribuir a mantener la actividad de las zonas dañadas. Asimismo, la iniciativa cuenta, como ya sucedió en Zamora, con el decidido apoyo de la Junta de Castilla y León a través de la Consejería de Medio Ambiente y Energía. Para su titular, María González Corral, “iniciativas como esta nos ayudan a recordar que la protección del medio ambiente es una responsabilidad compartida y que todos podemos contribuir, desde nuestro ámbito, a conservar el patrimonio natural. Por eso es especialmente valioso que empresas como Cascajares entiendan este compromiso con la sociedad y se impliquen en el cuidado de nuestros montes”.

Esta alianza permitirá concretar la localización de la plantación, seleccionar las especies más adecuadas y desarrollar las actuaciones con criterios técnicos y ambientales. La ambición del proyecto no se medirá únicamente en ejemplares plantados, también tendrá en cuenta la capacidad para mantener viva la atención sobre el Valle del Tiétar, reconocer el esfuerzo de sus habitantes y recordar que los territorios necesitan apoyo cuando el fuego se apaga y comienza el verdadero camino hacia la recuperación.

Un cochinillo nacido en Ávila para ayudar a Ávila

La elección del cochinillo aporta a esta edición una coherencia especial. El producto procede de cerdos criados en la provincia, por lo que conecta la iniciativa con el campo abulense, su actividad ganadera y las personas que forman parte de su cadena de valor. No se trata simplemente de crear un producto solidario. Se trata de hacer que un producto originado en Ávila genere una aportación concreta para el futuro de Ávila.

‘Ave Fénix’ vuelve así a unir gastronomía y territorio haciendo llegar la solidaridad hasta una tierra que ha sufrido las consecuencias del fuego, pero que conserva intactas su identidad, su capacidad de acogida y su voluntad de salir adelante. Porque una tierra quemada sigue siendo una tierra llena de futuro. Y porque, cuando muchas personas deciden cuidar juntas de un territorio, de las cenizas puede volver a nacer la vida.

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